Estudio de tiempos: cómo calcular el tiempo estándar de una tarea
Cronometrar una tarea es solo el primer paso. Para llegar a un tiempo estándar justo hay que corregir por el ritmo del operario y sumar los suplementos por fatiga, necesidades personales y demoras inevitables.
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En una línea
Un tiempo estándar no es lo que tardó el operario en la cronometrada: es lo que tarda una persona calificada, a ritmo normal, más el tiempo que necesita para descansar, atender sus necesidades y absorber las demoras inevitables.
Qué es
El estudio de tiempos es la técnica de medición del trabajo que fija un tiempo permitido para una tarea concreta, a partir de medir el contenido de trabajo del método definido y de considerar la fatiga, las demoras personales y los retrasos inevitables. Es una herramienta que nace con Taylor a fines del siglo XIX y que sigue vigente porque es la base de casi todo lo demás: capacidad, costos, balanceo de línea, incentivos.
La cadena de cálculo tiene tres eslabones, y cada uno corrige un problema distinto del anterior:
- Tiempo observado (TO): lo que mide el cronómetro, promediado sobre varios ciclos.
- Tiempo normal (TN): el tiempo observado ajustado por la valoración del ritmo. Si el operario trabajó más rápido que un ritmo normal, su tiempo se corrige hacia arriba; si trabajó más lento, hacia abajo. Se calcula como TN = TO × (valoración ÷ 100), donde 100 es el ritmo normal.
- Tiempo estándar (TE): el tiempo normal más los suplementos u holguras. Se calcula como TE = TN × (1 + holgura).
Para qué sirve
Sin el paso de valoración, el estándar castiga al operario rápido y premia al lento: cada persona tiene un ritmo natural distinto, y lo que se quiere fijar es un valor que sirva para cualquiera. El libro de la UNGS lo plantea con una idea simple: el producto entre el tiempo observado y la valoración observada, dividido la valoración normal, tiene que dar una constante. Ese valor "universalizado" es el tiempo normalizado, el que se emplea en realizar un elemento a ritmo normal. Esa valoración, según la metodología de la OIT que recoge el libro, se registra durante el desarrollo del elemento y antes de que termine, para no contaminarla con el tiempo que marca el cronómetro.
Los suplementos existen por una razón práctica: nadie trabaja los 480 minutos de un turno a ritmo normal sin pausas. Niebel los agrupa en necesidades personales, fatiga básica y demoras inevitables, y aclara que para elementos manuales se usa en promedio una holgura del 15% y para elementos de máquina alrededor del 10%. El libro de la UNGS distingue además entre suplementos constantes (necesidades personales y fatiga básica) y suplementos especiales, que dependen de condiciones particulares del puesto.
Cómo se aplica
- Definir el método antes de medir. El estándar mide el método que se estudia; si el método cambia después, el estándar deja de valer.
- Dividir la tarea en elementos con un inicio y un fin claros, para poder cronometrar cada uno por separado.
- Cronometrar varios ciclos y registrar, junto con cada lectura, la valoración del ritmo del operario.
- Descartar las lecturas anómalas (una pieza defectuosa, una interrupción ajena a la tarea) y promediar las válidas.
- Verificar el registro. Niebel pide que el error entre el tiempo cronometrado total y el tiempo transcurrido real sea menor al 2%; si lo supera, el estudio se repite.
- Calcular el tiempo normal de cada elemento y aplicar la holgura para obtener el tiempo estándar. La suma de los estándares de los elementos da el estándar de la tarea.
Hay dos maneras de aplicar la holgura y conviene saber cuál usa cada empresa. La más común la agrega como porcentaje del tiempo productivo: con una holgura del 10%, el multiplicador es 1,1. La segunda la calcula sobre la jornada completa: el multiplicador pasa a ser 100 ÷ (100 − 10) = 1,11. En un turno de 480 minutos, la primera deja 436 minutos productivos y 44 de descanso; la segunda asigna 48 de descanso. La diferencia es chica, pero es una fuente clásica de discusión cuando se comparan estándares entre plantas.
Ejemplo real
Niebel y Freivalds resuelven el caso de un operario de un taladro de prensa. Los datos del libro: una jornada de 480 minutos, 420 unidades taladradas, una fracción trabajada del 85%, una valoración promedio del ritmo del 110% y holguras del 15%. Aclaración importante: en este ejemplo el libro obtiene la fracción trabajada por muestreo del trabajo, no con cronómetro, pero desde el tiempo observado en adelante el cálculo es exactamente el mismo.
- Tiempo observado: 480 × 0,85 ÷ 420 = 0,971 minutos por unidad.
- Tiempo normal: 0,971 × 110 ÷ 100 = 1,069 minutos.
- Tiempo estándar: 1,069 × 1,15 = 1,229 minutos, o sea unas 49 piezas por hora.
El operario trabajó a un ritmo mejor que el normal (110%), así que su tiempo real de 0,971 minutos se corrigió hacia arriba: el estándar es más exigente que lo que él mismo tardó.
Un segundo ejemplo, del libro de la UNGS, ilustra el paso de limpiar los datos. Sobre un elemento se registró una serie de lecturas; una de ellas, de 49 centésimas de minuto, incluía además la observación de una pieza defectuosa y se descartó como no válida. Las 23 lecturas válidas sumaron 611 centésimas, un promedio de 26,6, y se adoptó 0,27 minutos como tiempo normalizado del elemento.
Calculá tu tiempo estándar
Tiempo normal
1.069 min
Tiempo estándar
1.229 min
Piezas por hora al estándar
48.8
Tiempo normal = tiempo observado × (valoración ÷ 100). Tiempo estándar = tiempo normal × (1 + suplementos ÷ 100). Los valores precargados son el ejemplo del operario de taladro de prensa de Niebel y Freivalds.
Plantilla para usar
Una hoja de estudio de tiempos alcanza con estas columnas. Se completa una fila por elemento de la tarea:
| Elemento | Lecturas (min) | Valoración (%) | TO promedio | TN = TO × valoración ÷ 100 | Holgura (%) | TE = TN × (1 + holgura) |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1. (describir el elemento) | (una lectura por ciclo) | (ritmo observado) | ||||
| 2. (describir el elemento) | ||||||
| Total de la tarea | Suma de los TE |
Para no armarla a mano, hay una hoja de observación de tiempos en Excel con estas mismas cuentas (tiempo promedio, valoración, tiempo normal, holgura y tiempo estándar), más el control del error de registro.
Al pie de la hoja conviene anotar el método estudiado, la fecha, quién cronometró, el operario observado y el error de registro, para que el estándar se pueda auditar más adelante.
Beneficios
- Da un número defendible para calcular capacidad, costos por pieza y la carga de cada estación, en lugar de estimaciones a ojo.
- Es la entrada directa del balanceo de línea y del tiempo de ciclo que se compara contra el takt time.
- Obliga a definir el método antes de medir, lo que ya de por sí suele descubrir mejoras.
Limitaciones a tener en cuenta
- La valoración del ritmo es un juicio del analista, y es la parte más discutida del método. Un analista poco entrenado introduce error y desconfianza en el resultado.
- Un estándar vale para el método en el que se midió. Si cambia el método, la herramienta o el layout, hay que volver a estudiar.
- El cronómetro no es práctico para tareas muy largas o muy poco repetitivas; para eso existen otras técnicas, como el muestreo del trabajo o los sistemas de tiempos predeterminados.
- Un estándar aplicado sin explicarle al equipo cómo se calculó suele generar rechazo, aunque esté bien hecho.
En resumen
El tiempo estándar se construye en tres pasos: medir (tiempo observado), corregir por el ritmo (tiempo normal) y agregar los suplementos (tiempo estándar). Lo importante no es la fórmula, que es una multiplicación, sino la disciplina alrededor: método definido, lecturas limpias, valoración entrenada y suplementos acordados de antemano.
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